viernes, 28 de febrero de 2014

The Sky is the Limit - Emprender y el "gen oficinistodependiente"

A veces me pregunto por qué nos da tanto miedo asumir riesgos.... Parece que cuando somos pequeñitos, junto con la vacuna de la hepatitis, el sarampión, la rubeola y el tétanos aprovechan y nos inyectan una especie de "gen oficinistodependiente" que por defecto sólo nos permite pensar en trabajar para otros. 


A medida que crecemos, se hace un recordatorio al gen, a esto lo llaman "Carrera" y normalmente después de 5 años puedes poner "Licenciado" delante de tu nombre. Cuando por fin eres "Licenciado" es cuando te das cuenta de que no sabes hacer un plan de negocio, pero eso sí, sabes calcular perfectamente la utilidad marginal de comprar 20 lechugas a 1 euro o saber cual es la significatividad del análisis estadístico que has hecho sobre la población de águilas imperiales y sus "hábitos de consumo". No sabes constituir una SL, ni redactar unos estatutos, ni que existen los pactos de socios, pero si, eso si, gracias a la carrera sabes calcular cuanto palets de naranjas te caben en un almacén de 50.000 m2 con cuatro pasillos y sabiendo que el carricoche ese que pasa por medio (o "Fenwich" o como se escriba) mide 120cm de ancho....Tremenda utilidad....(de repente tengo unas ganas irrefrenables de calcular cuanta ropa puedo comprar asumiendo que tengo 2 armarios de 5 metros de ancho y 1 de profundidad y que me ahorro el espacio de la Fenwich) 

Y es que parece que desde que somos pequeñitos nos inculcan que hay que ir a trabajar a una oficina. Aún recuerdo cuando mi padre me prohibió tener más de un pendiente en cada oreja porque sino no me iban a querer contratar en ningún trabajo (recuerdo que entonces yo siempre hacía referencia a que "el señor de Bricomanía" sí lo tenía y no parecía irle precisamente mal). Igualmente, sorprendido estaba mi padre de la calidad de mis "pendientes de imán", hasta que le confesé después de un tiempo que eso de imán tenía poco. Tengo que reconocer que lo de acatar órdenes nunca se me ha dado especialmente bien y que el famoso "artículo 33" nunca ha sido santo de mi devoción. Pero claro, es que a todos nos gusta fijar nuestras propias normas.

Dicho esto, he pasado prácticamente 8 años de mi vida yendo a una oficina, "obedeciendo" a mi manera órdenes y aprendiendo cosas nuevas que no sabía hacer. Dejé de hacer lo que decían mis padres para hacer lo que decían mis jefes. Bueno, o al menos eso intentaba....la sumisión nunca me ha resultado fácil, y por alguna extraña razón a lo largo de mi vida he ido desarrollando una cierta habilidad para intentar salirme con la mía...Y es que al fin y al cabo, no hay como querer algo para conseguirlo. ¿Quién no se ha quedado una noche entera sin dormir porque se "quedaba a dormir en casa de un amigo" y por supuesto su amigo se quedaba en la suya?. Bueno, en la playa no se dormía tan mal....al menos hasta que llegaban los temidos "deportistas mañaneros y la"máquina esa que pasea por la playa" que te cuestionas si ha venido solo para echar a los homeless y amantes playeros.

Pero volviendo a lo que decía, nos pasamos media vida acatando órdenes (la otra media estamos durmiendo), empezamos por "vuelve antes de las 12", y "no puedes comprar ese gatito" (así acabó mi padre, paseando por la casa a un conejo de orejas gachas y dos chinchillas) y cuando te quieres dar cuenta estás contando los "García" del listín telefónico si te lo pide el jefe. 

....Y es que, efectivamente, parece que nuestro mecanismo viene preconfigurado de serie para trabajar para otros. Nos da miedo asumir riesgos y pensar más allá de lo que nos enseñan, pero la realidad es que salvo en el caso de profesiones que requieren conocimientos específicos, entramos en cualquier empresa sin tener ni la más remota idea de como hacer nada....¿no es esto una forma de emprender? nos limitamos a trabajar en lo que se supone que sabemos, y la realidad es que no sabemos nada y hay que aprender y construir de cero. Cada uno elegimos entonces si queremos "emprender" para otros o para nosotros mismos.


He de reconocer que durante un tiempo, me costaba escuchar opiniones de todo aquel que no tenía formación similar a la mía, o mejor dicho, de todo aquel que "no trabajaba en una oficina". Y sin embargo, cuando quieres construir algo tuyo se abre un mundo que hasta ahora no te habías ni parado a pensar que existía. De repente valoras más hablando rápido y mal, "los huevos" que le ha echado el peluquero o el del bar de la esquina, que ha sido capaz de asumir un riesgo y creer en sus capacidades. Que se rompe los cuernos mes a mes para poder pagar nóminas, un alquiler e incluso mantener a su familia. De repente los graffiteros son artistas urbanos llenos de creatividad en lugar de "esos bandarras que han pintado la pared", en general...todo, toma otra dimensión. Te das cuenta de que existen profesiones que hasta ahora desconocías por completo y que el 99% de las veces te dan otra perspectiva...te permiten llegar a conclusiones que por ti mismo habrías tardado años en alcanzar, y eso en el caso de que en algún momento hubieras llegado a ellas. De repente, ves que todo el mundo tiene mucho que aportar, haciéndote tener una visión más global de todo. 

Y lo que está claro es que el límite nos lo ponemos nosotros mismos, que con ganas, ilusión y esfuerzo, todo está al alcance de todo el mundo. Como se suele decir "the Sky is the limit". Solo hay que tener ganas de encontrar el mejor camino para hacerlo. Si no tienes dinero, habla con el banco, con amigos, con quien sea, presenta tu proyecto a una incubadora, a un concurso, busca la forma de empezar con el mínimo de recursos. Piensa, piensa y piensa. No descanses. Si no sabes de marketing, lee, escucha, pregunta e intenta rodearte de gente que sepa. Si no sabes de leyes, piensa en tus amigos, seguro que alguno sabe de ello, o contrata a un asesor, pregunta, pregunta y pregunta. Busca en Google todo lo que no sepas. No te asustes, solo tienes que temer a Google cuando buscas en "Google Images" fotos de verrugas, para lo demás siempre hay gente dispuesta a compartir su conocimiento en las redes. Solo se trata de poner toda la voluntad y ganas en hacer que las cosas sucedan. Te equivocarás, y mucho, pero eso es bueno, te ayuda a encontrar un mejor camino. 

En mi caso, hasta que empecé a pensar en Just-Ene, no sabía que existían las hormas, ni lo que era la "pala" (y no las de la playa ni las del campo), ni un enfranque ni un contrafuerte. No sabía que una web podía ser "responsive", que el Javascript existía y que mi web tiene muchas de esas cosas que los expertos en 3D llaman renders y que hay una cosa que se llama "granja de renders" que los hace muy rápido. Hace unos meses cuando alguien hablaba de SEO y SEM mi cara era la más parecida a cuando alguien me explicaba por octava vez lo que era un fuera de juego (si, lo reconozco, sigo sin saber lo que es el fuera de juego, y tampoco por qué hay banderas blancas en las esquinas del campo). Y así miles de cosas más....y las que me quedan! Pero bueno, si supiera todo sería mucho más aburrido. Ahora eso si, tendríais que ver la cara de la gente cuando digo "busco un programador que controle de Javascript y backbone para integración con frontend" o "que bien te ha quedado el responsive". Lo dicho, THINK BIG! :) 

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