Mostrando entradas con la etiqueta emprendedores. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta emprendedores. Mostrar todas las entradas

sábado, 29 de marzo de 2014

Primer aniversario de Just-Ene

Wow......ya casi estamos a final de marzo.....y qué sorpresa cuando Linkedin me dijo que era mi "work anniversary"....Efectivamente, y casi sin darme cuenta, ya hace un año desde que pensé por primera vez en Just-Ene....Cómo ha cambiado todo. Increíble.

Empecé compaginando mi trabajo en consultoría de 14 horas diarias y fines de semana con mis primeras reuniones. Con poco tiempo para pensar, pero con cada vez más ganas....Entonces cada conversación que tenía con alguien me hacía pensar que tenía que seguir adelante.

Y como ha cambiado todo!. Empecé a pensar en ello cuando no había nadie en España haciendo lo mismo (o eso creía)... dos meses más tarde lanzó su web el primer player español, y en diciembre otro, y un poco más adelante otro.....Al principio pensé que tenía que "copiar a la bestia", pero visto que eso era lo que hacían los demás pensé: ¿por qué no mejorar lo que creo que falla y hacer lo mismo pero con otro enfoque diferente?, en breve sabremos si me equivoco. Pero bueno, mi padre siempre me dijo: "Irene, hagas lo que hagas en la vida, intenta ser siempre la mejor, y te irá bien". Él siempre ha sido un referente para mí, y a pesar de que ahora ya no está presente, si lo tengo día a día conmigo. Él es una gran parte de mi, y por tanto, cómo yo, ahora también una parte de Just-Ene. 

Pero bueno, como decía, empecé siendo una analista de fusiones y adquisiciones con una idea incipiente y mucha ilusión, que preguntaba sin tener ni idea a todo el mundo por la posibilidad de hacer algo.....Ahora, gracias a la persistencia y al Registro Mercantil, soy una empresaria, que sigue preguntando cada día sobre nuevas cosas sobre las que no tiene ni idea, pero que pone toda su capacidad de escucha y retención (gracias "Libreta" por suplir mi mala memoria) en aprender cosas nuevas cada día.

El año pasado...estaba despidiéndome con pena de mis compañeros, recogiendo durante horas mis cosas de la oficina, comprando un teléfono, y ampliando la conexión wifi de mi casa y la tarifa del móvil. Hace un año...dudaba de si contar la idea por miedo a que alguien me la quitara, a día de hoy, y viendo lo que me ha aportado contarla y el camino recorrido, pienso que ha sido lo mejor que he podido hacer. Sin ello nunca habría llegado hasta aquí. 

En marzo de 2013, era yo, y Just-Ene no tenía ni nombre. En marzo de 2014 Just-Ene tiene una identidad y ya somos 4 personas dedicadas por completo a la marca y otras 7 personas que colaboran. A día de hoy ya no soy solo yo, sino nuestro pequeño pero increíble gran Equipo, el que dedica más horas de las que tiene al día para que Just-Ene vea la luz. Y si, a día de hoy todavía sigo teniendo reuniones de horas en cafeterías (increíble lo que ha aumentado mi consumo de café), pero ya estamos buscando un espacio para trabajar en equipo.  

Hace un año.... los proveedores no nos hacían ni caso cuando íbamos a una feria, y ahora (poco a poco) empiezan a tomarnos algo más en serio. Hace un año....daba, con cierta vergüenza (si, a veces la tengo) mis tarjetas blancas con letras rosas, y hasta con la dirección de casa para que no se vieran tan vacías, y ahora ya no solo yo, sino que yo y el resto del Equipo, podemos dar nuestras tarjetas de Just-Ene (todavía me pregunto que busca la gente en la tarjeta cuando le dan la vuelta, ¿alguna sugerencia?).
Tarjetas de Just-Ene, antes y después
Un año más tarde, y no sin muchas dificultades, tengo unos Just-Ene en los pies, personas cercanas y no tan cercanas nos comentan que les encanta el producto y lo referencian sin haber visto prácticamente nada. Un año más tarde... tenemos ya hasta cajas para meter nuestros zapatos! 

A día de hoy....ya pensamos en lanzar el próximo mes, en nuestro evento de lanzamiento en mayo y ya aparecemos en un coche de rallies! 


Wow! Just-Ene en un rally!
En resumen: INCREÍBLE. Quién me iba a decir hace ya un año que simplemente con ilusión y una idea iba a ser capaz de un año más tarde tener a gente increíble a mi lado, un producto y un proyecto a punto de ver la luz. 

Por supuesto, tengo días, y muchos, de sobresaltos, pero muchos de alegrías. He aprendido a identificar mensajes positivos y negativos en las llamadas de la gente solo con escuchar las primeras tres palabras, pero también soy capaz de saltar durante diez minutos con una sonrisa de oreja a oreja antes las buenas noticias, solo con ver una caja o cuando una persona más o menos reconocida valora nuestro trabajo y nos pide unos zapatos. Y es que no hay nada mejor, que levantarte cada día con una ilusión y unas ganas terribles de seguir adelante. Echando la vista atrás y hablando con mi madre hace unos días, pensaba...en menuda me he metido yo sola! Pero....qué narices! La vida es corta para no hacer lo que uno quiere. Sonríe, ríe, llora cuando lo necesites, salta, o mejor, salta en la cama, baila, canta, canta en la ducha o en el coche o donde quieras, como sino hubiera un mañana, baila, reacciona, lucha por ser feliz, porque los problemas no sean problemas, por darle un sentido a tu vida, por tener una ilusión. VIVE, DISFRUTA, HAZ AQUELLO QUE TE MOTIVA.

Por muchos más años de ilusión y de Just-Ene.

Un abrazo

Irene


Primer aniversario de Just-Ene

Wow......ya casi estamos a final de marzo.....y qué sorpresa cuando Linkedin me dijo que era mi "work anniversary"....Efectivamente, y casi sin darme cuenta, ya hace un año desde que pensé por primera vez en Just-Ene....Cómo ha cambiado todo. Increíble.

Empecé compaginando mi trabajo en consultoría de 14 horas diarias y fines de semana con mis primeras reuniones. Con poco tiempo para pensar, pero con cada vez más ganas....Entonces cada conversación que tenía con alguien me hacía pensar que tenía que seguir adelante.

Y como ha cambiado todo!. Empecé a pensar en ello cuando no había nadie en España haciendo lo mismo (o eso creía)... dos meses más tarde lanzó su web el primer player español, y en diciembre otro, y un poco más adelante otro.....Al principio pensé que tenía que "copiar a la bestia", pero visto que eso era lo que hacían los demás pensé: ¿por qué no mejorar lo que creo que falla y hacer lo mismo pero con otro enfoque diferente?, en breve sabremos si me equivoco. Pero bueno, mi padre siempre me dijo: "Irene, hagas lo que hagas en la vida, intenta ser siempre la mejor, y te irá bien". Él siempre ha sido un referente para mí, y a pesar de que ahora ya no está presente, si lo tengo día a día conmigo. Él es una gran parte de mi, y por tanto, cómo yo, también una parte de Just-Ene. 

Pero bueno, como decía, empecé siendo una analista de fusiones y adquisiciones con una idea incipiente y mucha ilusión, que preguntaba sin tener ni idea a todo el mundo por la posibilidad de hacer algo.....Ahora, gracias a la persistencia y al Registro Mercantil, soy una empresaria, que sigue preguntando cada día sobre nuevas cosas sobre las que no tiene ni idea, pero que pone toda su capacidad de escucha y retención (gracias "Libreta" por suplir mi mala memoria) en aprender cosas nuevas cada día.

El año pasado...estaba despidiéndome con pena de mis compañeros, recogiendo durante horas mis cosas de la oficina, comprando un teléfono, y ampliando la conexión wifi de mi casa y la tarifa del móvil. Hace un año...dudaba de si contar la idea por miedo a que alguien me la quitara, a día de hoy, y viendo lo que me ha aportado contarla y el camino recorrido, pienso que ha sido lo mejor que he podido hacer. Sin ello nunca habría llegado hasta aquí. 

En marzo de 2013, era yo, y Just-Ene no tenía ni nombre. En marzo de 2014 Just-Ene tiene una identidad y ya somos 4 personas dedicadas por completo a la marca y otras 7 personas que colaboran. A día de hoy ya no solo yo, sino nuestro pequeño gran Equipo dedica más horas de las que tiene al día para que Just-Ene vea la luz. Y si, a día de hoy todavía sigo teniendo reuniones de horas en cafeterías (increíble lo que ha aumentado mi consumo de café), pero ya estamos buscando un espacio para trabajar en equipo.  

Hace un año.... los proveedores no nos hacían ni caso cuando íbamos a una feria, y ahora (poco a poco) empiezan a tomarnos algo más en serio. Hace un año....daba, con cierta vergüenza (si, a veces la tengo) mis tarjetas blancas con letras rosas, y hasta con la dirección de casa para que no se vieran tan vacías, y ahora ya no solo yo, sino que yo y el resto del Equipo, podemos dar nuestras tarjetas de Just-Ene (todavía me pregunto que busca la gente en la tarjeta cuando le dan la vuelta, ¿alguna sugerencia?).
Tarjetas de Just-Ene, antes y después
Un año más tarde, y no sin muchas dificultades, tengo unos Just-Ene en los pies, personas cercanas y no tan cercanas nos comentan que les encanta el producto y lo referencian sin haber visto prácticamente nada. Un año más tarde... tenemos ya hasta cajas para meter nuestros zapatos! 

A día de hoy....ya pensamos en lanzar el próximo mes, en nuestro evento de lanzamiento en mayo y ya aparecemos en un coche de rallies! 


Wow! Just-Ene en un rally!
En resumen: INCREÍBLE. Quién me iba a decir hace ya un año que simplemente con ilusión y una idea iba a ser capaz de un año más tarde tener a gente increíble a mi lado, un producto y un proyecto a punto de ver la luz. 

Por supuesto, tengo días, y muchos, de sobresaltos, pero muchos de alegrías. He aprendido a identificar mensajes positivos y negativos en las llamadas de la gente solo con escuchar las primeras tres palabras, pero también soy capaz de saltar durante diez minutos con una sonrisa de oreja a oreja antes las buenas noticias, solo con ver una caja o cuando una persona más o menos reconocida valora nuestro trabajo y nos pide unos zapatos. Y es que no hay nada mejor, que levantarte cada día con una ilusión y unas ganas terribles de seguir adelante. Echando la vista atrás y hablando con mi madre hace unos días, pensaba...en menuda me he metido yo sola! Pero....que narices! La vida es corta para no hacer lo que uno quiere. Sonríe, ríe, llora cuando lo necesites, salta, o mejor, salta en la cama, baila, canta, canta en la ducha o en el coche o donde quieras, como sino hubiera un mañana, baila, reacciona, lucha por ser feliz, porque los problemas no sean problemas, por darle un sentido a tu vida, por tener una ilusión. VIVE, DISFRUTA, HAZ AQUELLO QUE TE MOTIVA.

Por muchos más años de ilusión y de Just-Ene.

Un abrazo

Irene


viernes, 28 de febrero de 2014

The Sky is the Limit - Emprender y el "gen oficinistodependiente"

A veces me pregunto por qué nos da tanto miedo asumir riesgos.... Parece que cuando somos pequeñitos, junto con la vacuna de la hepatitis, el sarampión, la rubeola y el tétanos aprovechan y nos inyectan una especie de "gen oficinistodependiente" que por defecto sólo nos permite pensar en trabajar para otros. 


A medida que crecemos, se hace un recordatorio al gen, a esto lo llaman "Carrera" y normalmente después de 5 años puedes poner "Licenciado" delante de tu nombre. Cuando por fin eres "Licenciado" es cuando te das cuenta de que no sabes hacer un plan de negocio, pero eso sí, sabes calcular perfectamente la utilidad marginal de comprar 20 lechugas a 1 euro o saber cual es la significatividad del análisis estadístico que has hecho sobre la población de águilas imperiales y sus "hábitos de consumo". No sabes constituir una SL, ni redactar unos estatutos, ni que existen los pactos de socios, pero si, eso si, gracias a la carrera sabes calcular cuanto palets de naranjas te caben en un almacén de 50.000 m2 con cuatro pasillos y sabiendo que el carricoche ese que pasa por medio (o "Fenwich" o como se escriba) mide 120cm de ancho....Tremenda utilidad....(de repente tengo unas ganas irrefrenables de calcular cuanta ropa puedo comprar asumiendo que tengo 2 armarios de 5 metros de ancho y 1 de profundidad y que me ahorro el espacio de la Fenwich) 

Y es que parece que desde que somos pequeñitos nos inculcan que hay que ir a trabajar a una oficina. Aún recuerdo cuando mi padre me prohibió tener más de un pendiente en cada oreja porque sino no me iban a querer contratar en ningún trabajo (recuerdo que entonces yo siempre hacía referencia a que "el señor de Bricomanía" sí lo tenía y no parecía irle precisamente mal). Igualmente, sorprendido estaba mi padre de la calidad de mis "pendientes de imán", hasta que le confesé después de un tiempo que eso de imán tenía poco. Tengo que reconocer que lo de acatar órdenes nunca se me ha dado especialmente bien y que el famoso "artículo 33" nunca ha sido santo de mi devoción. Pero claro, es que a todos nos gusta fijar nuestras propias normas.

Dicho esto, he pasado prácticamente 8 años de mi vida yendo a una oficina, "obedeciendo" a mi manera órdenes y aprendiendo cosas nuevas que no sabía hacer. Dejé de hacer lo que decían mis padres para hacer lo que decían mis jefes. Bueno, o al menos eso intentaba....la sumisión nunca me ha resultado fácil, y por alguna extraña razón a lo largo de mi vida he ido desarrollando una cierta habilidad para intentar salirme con la mía...Y es que al fin y al cabo, no hay como querer algo para conseguirlo. ¿Quién no se ha quedado una noche entera sin dormir porque se "quedaba a dormir en casa de un amigo" y por supuesto su amigo se quedaba en la suya?. Bueno, en la playa no se dormía tan mal....al menos hasta que llegaban los temidos "deportistas mañaneros y la"máquina esa que pasea por la playa" que te cuestionas si ha venido solo para echar a los homeless y amantes playeros.

Pero volviendo a lo que decía, nos pasamos media vida acatando órdenes (la otra media estamos durmiendo), empezamos por "vuelve antes de las 12", y "no puedes comprar ese gatito" (así acabó mi padre, paseando por la casa a un conejo de orejas gachas y dos chinchillas) y cuando te quieres dar cuenta estás contando los "García" del listín telefónico si te lo pide el jefe. 

....Y es que, efectivamente, parece que nuestro mecanismo viene preconfigurado de serie para trabajar para otros. Nos da miedo asumir riesgos y pensar más allá de lo que nos enseñan, pero la realidad es que salvo en el caso de profesiones que requieren conocimientos específicos, entramos en cualquier empresa sin tener ni la más remota idea de como hacer nada....¿no es esto una forma de emprender? nos limitamos a trabajar en lo que se supone que sabemos, y la realidad es que no sabemos nada y hay que aprender y construir de cero. Cada uno elegimos entonces si queremos "emprender" para otros o para nosotros mismos.


He de reconocer que durante un tiempo, me costaba escuchar opiniones de todo aquel que no tenía formación similar a la mía, o mejor dicho, de todo aquel que "no trabajaba en una oficina". Y sin embargo, cuando quieres construir algo tuyo se abre un mundo que hasta ahora no te habías ni parado a pensar que existía. De repente valoras más hablando rápido y mal, "los huevos" que le ha echado el peluquero o el del bar de la esquina, que ha sido capaz de asumir un riesgo y creer en sus capacidades. Que se rompe los cuernos mes a mes para poder pagar nóminas, un alquiler e incluso mantener a su familia. De repente los graffiteros son artistas urbanos llenos de creatividad en lugar de "esos bandarras que han pintado la pared", en general...todo, toma otra dimensión. Te das cuenta de que existen profesiones que hasta ahora desconocías por completo y que el 99% de las veces te dan otra perspectiva...te permiten llegar a conclusiones que por ti mismo habrías tardado años en alcanzar, y eso en el caso de que en algún momento hubieras llegado a ellas. De repente, ves que todo el mundo tiene mucho que aportar, haciéndote tener una visión más global de todo. 

Y lo que está claro es que el límite nos lo ponemos nosotros mismos, que con ganas, ilusión y esfuerzo, todo está al alcance de todo el mundo. Como se suele decir "the Sky is the limit". Solo hay que tener ganas de encontrar el mejor camino para hacerlo. Si no tienes dinero, habla con el banco, con amigos, con quien sea, presenta tu proyecto a una incubadora, a un concurso, busca la forma de empezar con el mínimo de recursos. Piensa, piensa y piensa. No descanses. Si no sabes de marketing, lee, escucha, pregunta e intenta rodearte de gente que sepa. Si no sabes de leyes, piensa en tus amigos, seguro que alguno sabe de ello, o contrata a un asesor, pregunta, pregunta y pregunta. Busca en Google todo lo que no sepas. No te asustes, solo tienes que temer a Google cuando buscas en "Google Images" fotos de verrugas, para lo demás siempre hay gente dispuesta a compartir su conocimiento en las redes. Solo se trata de poner toda la voluntad y ganas en hacer que las cosas sucedan. Te equivocarás, y mucho, pero eso es bueno, te ayuda a encontrar un mejor camino. 

En mi caso, hasta que empecé a pensar en Just-Ene, no sabía que existían las hormas, ni lo que era la "pala" (y no las de la playa ni las del campo), ni un enfranque ni un contrafuerte. No sabía que una web podía ser "responsive", que el Javascript existía y que mi web tiene muchas de esas cosas que los expertos en 3D llaman renders y que hay una cosa que se llama "granja de renders" que los hace muy rápido. Hace unos meses cuando alguien hablaba de SEO y SEM mi cara era la más parecida a cuando alguien me explicaba por octava vez lo que era un fuera de juego (si, lo reconozco, sigo sin saber lo que es el fuera de juego, y tampoco por qué hay banderas blancas en las esquinas del campo). Y así miles de cosas más....y las que me quedan! Pero bueno, si supiera todo sería mucho más aburrido. Ahora eso si, tendríais que ver la cara de la gente cuando digo "busco un programador que controle de Javascript y backbone para integración con frontend" o "que bien te ha quedado el responsive". Lo dicho, THINK BIG! :) 

martes, 11 de febrero de 2014

Aventuras de una Startup: Just-Ene en Bolonia - Recuerdos de nuestro primer viaje


Ahora que se acercan de nuevo las fechas de la feria de Bolonia, no puedo evitar recordar con una sonrisa en la cara el primer viaje que hice con Mar. 

Llevábamos menos de un mes trabajando juntas, y Mar con la iniciativa que le caracteriza, pensó y muy acertadamente, que debíamos de visitar Lineapelle para construir nuestra carta de colores y materiales. Nuestra carta estaba en blanco, así que teníamos mucho por hacer. En algún momento pensamos que con 3 días teníamos suficiente para ver tendencias, encontrar proveedores de todo tipo, construir nuestra carta de materiales y accesorios, encontrar ya de paso unas plantillas de gel, y por supuesto, aprovechar para pasear por Bolonia y Milán para ver tendencias. Como bien habréis podido adivinar, no cumplimos ni con el 40% de nuestros propósitos.

Armadas con un vuelo Madrid-Bolonia que salía a las 7 de la mañana, una maleta hecha de "aquella manera", un alquiler de un apartamento en un sitio que ni nosotras ni media Bolonia tenía ni idea de donde estaba, y ningún mapa, iniciamos nuestro viaje. Lo reconozco, nunca he sido buena organizando los viajes y mucho menos las maletas. Siempre me he caracterizado por sentarme encima de las maletas para cerrarlas, esconder mi maleta abombada y con exceso de peso en la cola  de Ryanair, darme cuenta que no sabía donde estaba el hotel cuando había llegado al sitio y no tenía conexión a Internet, por llevarme ropa fuera de temporada, equivocarme con el calzado a pesar de llevar mínimo 3 pares, y olvidarme de activar el roaming en el móvil. Si, esa soy yo. Pero bueno, siempre me he considerado una mujer de recursos......vamos que nunca me ha importado preguntar, y gracias a dios suelo viajar con gente mejor "preparada" que yo.

Conclusión, que ahí llegamos a la feria Mar y yo, a las 9 de la mañana, después de haber dormido 3 horas, día horrible de lluvia y yo con un vestido monísimo pero sin medias, y Mar con su maxi falda y sus sandalias planas de verano. Yo y mi estúpida manía de no mirar el tiempo (¿aprenderé algún día?).

Nos metimos por fin en el recinto ferial, yo ojiplática mirando de lado a lado algo que para mi era del todo desconocido y Mar de guía por un mundo que ella si conocía más. 
A medida que iba pasando el día iba metiéndome más en mi rol e iba convirtiéndome en algo que cada vez se asemejaba más al concepto de "marido que te acompaña y te lleva las bolsas". Mar miraba de lado a lado, y yo observaba la forma de proceder. Al final del día ya me atrevía hasta a opinar y encontrar cosas por mi misma. Y de vez en cuando, me armaba de valor y ofrecía a algún proveedor mis tarjetas blancas impresas en letras rosas a última hora en el Work Center, eso si, con mis datos personales (tuve que poner hasta la dirección de mi casa para que no se vieran tan vacías), las de empresa ni existían.

Por fin, después de largas horas y un buen dolor de pies, acabó el día. 6 de la tarde, y eso era lo más parecido a salir del cine o de un partido de fútbol cuando estos acaban....o peor, como si hubieran tirado una bengala en medio de una discoteca el 31 de diciembre. El guardarropa con nuestras maletas tenía una cola de 100 metros, pero lo que no sabíamos es que estábamos perdiendo posiciones para la cola del autobús y/o taxi. De nuevo lluvia, sin medias, sandalias, y una cola de más 500 metros y 3 personas por posición para coger el taxi y otra equivalente para el autobús....y por supuesto, sin tener ni idea de donde estaba nuestra casa. 
Visto que por cada taxi que pasaba, pasaba un autobús y la capacidad de cada uno de los medios de transporte, el cálculo rápido nos hizo decidirnos por el autobús. Solo nos faltaba saber cual coger para ir a "quién sabe donde". Menos mal que Mar si miró el nombre de la calle......mala suerte que no fuera una vía conocida. 

Después de dilucidar sobre como se procedía para salir de allí, decidimos hacer una cola que parecía que era la de la venta de billetes para el autobús. Así que ahí esperamos nuestra media hora, y por fin pudimos preguntarle al expendedor de billetes donde estaba la Via Mirasole. Ni idea, claro. Después de varias recomendaciones, un empleado del autobús nos tuvo que ver lo suficientemente perdidas como para acompañarnos hasta el autobús que nos tocaba y decirle al autobusero mínimo tres veces que nos avisara cuando tuvieramos que bajar para coger el siguiente autobus. Desde luego, me sentía como Alfredo Landa en Torremolinos cuanto menos. 

Finalmente llegamos a Bolonia, bajamos en la parada pertinente, y solo nos quedaba "cruzar la estrada" para tomar nuestro último autobús. Bien, llevábamos 2 horas desde que habíamos salido de la feria, pero parecía que pronto podríamos llegar a casa y cambiarnos de ropa. Nada más lejos de la realidad. 

Nos indicaron que teníamos que bajar en la "piazza del marmolo" (o eso entendimos), perfecto, nos hicimos una "amiga" en el autobús que nos dijo que nos avisaría al llegar al destino. Visto el éxito de la primera experiencia confiamos ciegamente en ella.....hasta que de repente el autobús iba vacío, y solo quedábamos nosotras y nuestra amiga. De repente parecía como si entráramos en las afueras....y ya había pasado un tiempo, así que decidimos molestar durante unos segundos más a nuestra colega que estaba agotando el 3G de su móvil para que nos dijera si quedaba mucho...de repente, cambió la cara. Obvio, nos habíamos pasado. Bajamos en la siguiente parada. La mujer agobiada bajó un segundo para indicarnos, y perdió su autobús (he de reconocer que esto me produjo algo de satisfacción). Y allí que nos vimos, en una calle donde no pasaba ni el más triste taxi ni el más triste autobús, andando 2km, sin paraguas, con lluvia, sin medias, maxi falda y sandalias y, por supuesto, las maletas y preguntando a diestro y siniestro por la "piazza del marmolo" a todo comerciante pakistaní de frutas y kebabs que había por la zona. Buscar en internet la "Piazza di San Mamolo" en lugar de la "Piazza del Marmolo" quizás hubiera ayudado algo en el camino. Pero seguro que no nos habríamos reído ni la mitad si hubiera sido tan fácil. Desde luego, tener una compañera de viaje con la que reírte de ti misma en situaciones que podrían haber sido tensas como esta, no tiene precio. 

3 horas más tarde por fin llegamos a nuestro destino, arrastrando las maletas, yo congelada y Mar con el agua de la lluvia hasta la mitad de su falda. Aún tuvimos algún percance con la cerradura de la casa...el cual se resolvió cuando después de llamar a la dueña insistiéndole en que la "chiave no obri" nos dimos cuenta de que estábamos intentado abrir la puerta del vecino....Por fin en casa, pudimos medianamente adaptar nuestro vestuario al clima, y salir a tomar un vino y cenar relajadamente. Al día siguiente sería otro día.

Lecciones "aprendidas" para el próximo viaje:
  • Quien mucho abarca poco aprieta
  • Todos los caminos llegan a Roma, la cuestión es ¿cuanto tiempo estás dispuesta a invertir en llegar a Roma? Mira no solo el nombre de la calle, también donde se ubica ¿quizás imprimir un pequeño mapa?
  • Puedes seguir confiando en desconocidos, pero controla que no se te despisten
  • No vistas como si hiciera el mismo tiempo que en España. Haz caso por una vez de la previsión del tiempo
  • No subestimes el poder de la moqueta, ni te dejes engañar por su dulce aspecto acolchado. Tus zapatos de tacón más cómodos, no son lo suficientemente cómodos para andar todo el día sobre ella
  • Las tarifas de Internet para el extranjero existen. "Compartir Internet" y pedir claves wifi no puede ser la única solución
  • Asúmelo no tienes tiempo ni ganas de mirar tu laptop. Dejémoslo en casa
Dicho esto, voy a comprar el billete para mi nuevo próximo viaje a Bolonia! 

Un besazo!!



lunes, 10 de febrero de 2014

La importancia de no darse por vencido - Always keep going!!!


Mentiría si dijera que todos los días desde que me embarqué en la aventura de Just-Ene han sido fáciles y bonitos. Por su puesto que no lo han sido.

Pero por suerte o por desgracia creo que siempre he sido positiva, y me ha gustado centrarme más en la soluciones que en los problemas. Soy un poco pesada y siempre repito lo mismo, pero es que creo en ello firmemente, "para mi hay dos tipos de problemas, los que tienen solución, y los que no la tienen", en el caso de los segundos, lo mejor es dedicarles el tiempo justo y pasar al siguiente tema. Sin embargo, los problemas de tipo uno son perfectos, sólo hay que solucionarlos. En la mano de cada uno está, atascarse en ellos, u optar por buscar la solución.

Dicho esto, claro que no ha sido todo bonito, y que cada día surgen y surgirán nuevas situaciones a las que hacer frente, está más que claro. Pero la cuestión no es el problema, es como cada uno hace frente a él.

En mi caso, recuerdo el día en el que por fin tomé la decisión de dejar mi trabajo. Para Just-Ene, era y es clave el diseño y la fabricación. Y parte de su éxito o no, tiene y tendrá que ver con ello. Cuando empecé a pensar en la idea, hablé con una amiga diseñadora, a la que estaré eternamente agradecida por ser uno de los motores y de los motivos por los que seguí persiguiendo el sueño. Por supuesto, viniendo del sector financiero no sabía si en el mundo había muchos diseñadores o pocos, ni donde estaban, ni en que ambiente se movían, ni como saber si eran buenos o malos. Mi "infalible" entrevista de trabajo a María se limitaba a mirar sus zapatos y a preguntarle si diseñar entraba dentro de sus competencias, y con esto para mi era suficiente para seguir dándome impulso. María también pudo hablar con su antiguo fabricante, y me dijo que la fabricación par a par no era algo imposible. Que se podía conseguir.
Lo tenía todo, alguien que sabía diseñar, la tranquilidad de que el producto se podía fabricar, alguien que sabía de comunicación y quería participar en la sociedad,  y una persona que me ayudaría para encontrar al equipo tecnológico.....Esto era Julio de 2013. El día 31 dejé mi trabajo feliz, pensando que había reunido a todas las piezas clave para mi proyecto.

Pues bien, unas semanas más tarde, ya en agosto, el antiguo fabricante de María decía que cualquier fabricante pedía más de 100 pares para fabricar, María, con todo su buen criterio, me dijo que no podía involucrarse en el proyecto al nivel que el proyecto requería, y mi socia especializada en comunicación no tenía suficiente tiempo y prefería no participar en el capital de la empresa por la inversión que implicaba....

Desde luego, podría parecer que una enorme nube negra sobrevolaba mi cabeza. Pero creo que, en general, estas situaciones nos ayudan a todos a agudizar el ingenio. 

A la semana, había sacado una lista de 1.000 fabricantes en España, recibido recomendaciones de otros tantos, había contactado con escuelas de diseñadores en Alicante (ya puestos a pedir, que estuvieran cerca del lugar de producción) y puesto una oferta para diseñadores en una web de trabajos relacionados con la moda. En una semana más, tenía 2 fabricantes dispuestos a fabricar el par a par, había recibido más de 50 curriculums de diseñadores, "entrevistado" a otros tantos (creo que casi me entrevistaban más a mi que yo a ellos, cosas de emprender supongo), y había acordado con mi ex-socia mantener la relación profesional y estudiar si queríamos la inversión en un futuro. 
Todo sea dicho de paso, la fabricación no se solucionó tan fácil. Cuando fui a ver a estos dos posibles fabricantes, a ninguno le convenció la idea de interrumpir su producción de más de 2.000 pares para Versace, Armani o Rebeca Sanver para producir el par de zapatos de una chica con mucha ilusión pero con pocas ventas. Mi producción era más bien un incordio....


Pero por el camino me encontré a Mar. Mar es y era justo lo que necesitaba en ese momento. En mi ronda de "entrevistas" a diseñadores, encontré a una persona muy válida, polivalente, que se creía el proyecto y le gustaba, con la que encajaba perfectamente a nivel personal y que además se preocupaba tanto o más que yo por controlar el coste de fabricación de la empresa. No se me olvidará nunca el segundo día que quedé con ella. 
Día 24 de Septiembre, Alicante. Quedé con Mar a las 11:30 AM, pero tenía entrevistas con otros diseñadores a las 12:30, 13:30, 16:00 y 17:30 (por fin entendí a mi antiguo jefe cuando se iba Londres y decía que tenía un hueco para visitas a la hora de comer, me sentía igual). No obstante, nunca vi a ninguno de los otros diseñadores. Mar y yo estuvimos hablando desde las 11:30 de la mañana hasta las 3 de la madrugada. Había encontrado a mi compañera de viaje. A parte de las funciones de diseño, control de calidad, producción y un largo etcétera, Mar era y es más que eso, es una fuente de ideas, apoyo e iniciativa a todos los niveles.

Mar fue también la persona que encontró a nuestro fabricante. Después de varias visitas fallidas por mi parte, incluso con una presentación en mano para convencer a alguien para que me fabricara (después de mis años en el sector financiero pensaba que esto solucionaría algo), se me empezaban a agotar algunos recursos. Y fue ella quien lo encontró. Ésta fue sin duda, entre otras muchas, una de las grandes aportaciones de Mar. Encontrar a un fabricante que creyera en el proyecto, que primara la calidad y el detalle y que además fuera una excelente persona. 

No sé si en la vida todo pasa por algo, o que las cosas pasen simplemente nos obligan a mejorar y a encontrar un camino mejor. Pero sin duda, si volviera atrás en el tiempo, desearía que todo sucediera exactamente igual que sucedió, las cosas buenas y las cosas malas. Gracias a ello estoy donde estoy, y seguro que después de otras tantas positivas y negativas, estaré en un sitio mucho mejor en un futuro. A día de hoy, con toda mi buena y mi mala suerte, me siento afortunada.

Un abrazo,

Irene.

domingo, 9 de febrero de 2014

The importance of the TEAM. Certainly the best of Just-Ene

In my first 4 years of work-experience I seriously doubted of my qualities for Teamwork. To be sitting face to face with my senior without hardly speaking a word day after day did not favor at all to improve this sensation.
Many of you know, but I must recognize to be surprisingly bad at lying, reason enough to avoid it in the 99,9% of the cases. Nevertheless, in this case, I could do nothing else than to lie, if I wanted to work in any other place sometime in my life. 
Obviously, the, do you know how to Teamwork?  never failed in any interview. I doubt anyone ever responded no. But reality was that I did not know. In effect, I had serious doubts about it.
After some years it seemed that I started to interiorize my “lie”, and finally convinced someone to believe me. And after 4 years of thinking that I was unable to work with a Team, I could see by myself what it meant.

The first days of work in my new job, I was astonished. People working until after 9 in the evening with good humor, laughs, supporting each other … even the effect of “the last 5 minutes question of the classroom”; at 9 in the evening you could still ask whatever you wanted, and instead of heading home, this person came to sit next to you to help you with what you were doing. To have your director working side by side with you at 2 in the morning if necessary, and still offering himself to do the binding of the document, was, at least surprising for me. 
All of a sudden, the rest of the Team asked for your opinion, and, most important, took it into consideration. After, in past time, having received from my superiors comments like: “you are not paid for thinking”, left me flabbergasted.

Equally, that new projects, accounts or contracting policies weren’t secrets guarded locked up in a trunk 1000 meters deep, helped to understand the decisions of the company, and to feel as a participant in the project.

I started to see that teams weren’t a paranormal phenomena. It seemed that they really did exist. A good working atmosphere was what made me wake up with good humor and a smile on my face even knowing that the day had more than 12 hours of work. Working more and sleeping less, people who know me would say that I looked happy and better. And that is how it was; I was happy, very happy.

I do not know if it is the first or the second experience, what is more normal. Anyway, I am grateful to those years of No-Team to have permitted me to value the years of YES-TEAM. In my last job I learnt many things, and if I had to choose one, no doubt it will be the last one. The most important thing in a company is not more not less, this. And now I finally have the opportunity to make my little Big Team, it is this what I want for Just-Ene.


What I really look for in the people I want to work with me, are these four main things:  i) that they believe in the project at least one fourth of what I believe (which is already much), ii) that they transmit to me personal quality and personal involvement, iii) that they understand that the beginnings are hard, but this is a project  of all of us together and we will grow together as well and, iv) that, obviously, they have to bring their knowledge and complement those who already are in it.

When you create something new, everybody has to work and do it hard. I have named myself errand-girl and trainee for the rest of my colleagues. We all have a common goal, and the objective is to facilitate things for the others, to make the best outcome as fast as possible. Unfortunately for me, I am not competent in everything I would like to, so I am always eager to help in whichever tasks I am able to carry out (thanks to my years of being a trainee, I can put in data, make photocopies, bind documents and classify as the best printer). I never saw myself cutting pieces of leather until deep into the night with a smile.

That being said, I have to say, that today, I am incredibly happy to have surrounded myself with the people who day by day, make it possible for Just-Ene to be closer to reality. To have people by my side who believe in the project so much and sometimes I doubt if more than myself. That when I have a bad day (I do have them too), are able to give me a pat and remind me that we have something genial. That when things are not turning out in some way, they are not blocked and search for solutions (I really love this kind of people), and in fact, they find them even before I had the occasion to start worrying about it. Who feel this project so much of their own, that they put in it all their efforts and their time day after day. Sincerely, THANK YOU, TEAM.





sábado, 8 de febrero de 2014

Mi historia emprendedora: "Historia" de Just-Ene

Obviamente, la historia de Just-Ene no se remonta a años atrás, al menos no como Just-Ene…..Just-Ene es más que una ilusión, es la materialización de un sueño. 
www.just-ene.com
Siempre que alguien me ha preguntado que harías si te tocara la lotería he respondido una y otra vez: «crear empresas sin miedo a quebrarlas». Y claro pasado el día 22 de diciembre, puedo decir oficialmente que la lotería como tal no me ha tocado.

Después de tratar de «empezar» sin éxito aventuras emprendedoras como hacer periódicos para venderlos a 25 pesetas a conocidos (¿que hubiera sido de nuestro negocio sin mamá y papá?), recoger piñones pensando que podían venderse o poner un cartel en la puerta de casa ofreciendo menús a los vecinos en el que siempre destacaba «hoy tenemos tortilla» (mi plato estrella, o al menos el único que una niña de 11 años era capaz de cocinar), por fin a los 29 años encontré ese proyecto que me ilusionaba, me emocionaba y por el que era capaz de dejarlo todo.

Y así lo hice, tras varios años formándome y trabajando en el sector financiero, que en algún momento (y una vez más equivocadamente) pensé que sería el «trabajo de mi vida», empecé a pensar en la idea de Just-Ene.
Just-Ene intenta ser la respuesta a ese problema con el que nos encontramos muchas mujeres. ¿Quién no se ha comprado con toda su ilusión un modelito para ir a una boda o un evento y se ha vuelto loca buscando los zapatos perfectos?, en mi caso (y aún a riesgo de sonar a película) pasé semanas y semanas buscando unas sandalias doradas para ir a la boda de mi mejor amiga. Yo no tengo hermanos, y ella ha sido mi compañera de vida desde la guardería, así que uno se puede imaginar la importancia de tal evento. Mi desgracia fue, que por alguna extraña razón, parece que el dorado no era en absoluto el color estrella de la temporada, o al menos no para las marcas más asequibles. Por «suerte» después de semanas dando vueltas conseguí encontrar unos zapatos cercanos a los 400€ (realmente esto era un gran esfuerzo para mi economía) que medianamente se adaptaban a mi estilo, y por supuesto, eran dorados. Esos zapatos por supuesto permanecerán en mi recuerdo por muchos factores, entre ellos: i) por el aprisionamiento de mi dedo gordo del pie el cual estuvo dormido durante dos semanas (qué tranquilidad cuando me dijeron que eso no significaba que fuera necesario amputar); ii) por el dolor en la rabadilla otras tres semanas adicionales tras caer por las escaleras del autobús de la boda; iii) y por supuesto, y lo más importante, por ser el inicio de Just-Ene. Mucho han merecido la pena estas semanas de dolor.
La realidad es que no entendía por qué no podías hacer los zapatos como tu quisieras….. Si a eso añadimos mi afán a la vez que torpeza por el «hazlo tu mismo», pensé: ¿por qué no hay nadie que pueda poner tachuelas en tus zapatos sin miedo a arruinar tu inversión de 90€ en el zapato que has comprado?.. Y este es sin más ni menos el origen de Just-Ene.

Tras meses hablando con gente a la que estaré eternamente agradecida por su apoyo, impulso, confianza, ganas, conocimientos, opinión, portazos (¿por qué no reconocerlos?) y un sinfín de tantas otras cosas, fui capaz de tomar probablemente una de las decisiones más importantes de mi vida a día de hoy. Un día, me levanté de la cama triste, había algo que realmente me ilusionaba, que exigía más de mi, y para lo que no tenía el suficiente tiempo. En ese momento lo vi claro, mi primera llamada fue para decir «mamá, dejo el trabajo», tras la evidente reacción inicial, de «estás loca», «piénsalo en frío», ella entendió que realmente era lo que tenía que hacer. Y así lo hice. Tras 7 años trabajando en el sector financiero, cogí mis innumerables bártulos (nunca vi mi mesa tan despejada como cuando me fui), me despedí con mucha pena de mis increíbles compañeros y con alguna que otra lagrimilla dije adiós a la zona de confort para hacer realidad un sueño. Y todavía, a día de hoy, no ha llegado el día en el que me haya arrepentido de ello.

No ha pasado ni un año desde entonces, y poco a poco el sueño cada vez parece más una realidad. A día de hoy, y no sin tiempo, dedicación y esfuerzo, he conseguido rodearme de gente excepcional a la que estaré eternamente agradecida y en la que confío ciegamente para llevar a cabo el proyecto, desde el diseño, pasando por la fabricación o el desarrollo tecnológico. 

Igualmente, calzar por fin un Just-Ene y que desconocidos preguntaran por mi zapato me hizo sentir como, si por primera vez en la vida, Papa Noel y los Reyes se hubieran puesto de acuerdo para traerme todos los regalos de mi interminable lista.

Y esto es lo que a día de hoy es Just-Ene, una experiencia, una ilusión, un sueño. 

Y, ¿por qué Just-ENE?, simplemente, porque como probablemente se pueda extraer de mis palabras….este proyecto es una gran parte de mi, y por tanto una parte de mi nombre